Fuera llueve. El chico se guarece en el alerón del portal y pica repetidamente al timbre. Ella está arriba en su casa y él le habla a través del interfono. El portero observa la situación.
EL: Ábreme la puerta. Necesito que me escuches. Necesito hablar contigo a solas. Necesito que me escuches. Lo hice todo mal. Todo mal. Nunca te escuché, nunca te hice caso en todo lo que me dijiste. Pero parece que me he dado cuenta del problema y dicen que si te das cuenta eso es parte de la solución. Eso sí no te dicen si el 50%, el 2% o cuanto. Bueno, no sé. Pero yo creo que me hizo bien la terapia, la intensiva digo. ¿Qué más? Ah sí. Bueno. No es verdad que no quiero tener más problemas, lo que yo no quiero son los problemas de las cuentas los proveedores y todo eso, pero quiero los tuyos, los de Viqui, los de mi viejo. Te lo juro. Sois mi familia. Yo os quiero ayudar. ¿Entiendes? Quiero vivir toda mi vida contigo. Una vida llena de problemas, los tuyos y los míos porque quién no tienen esos problemas ese es el problema más grande que puede tener y aunque no sea Bill Gates o Einstein yo quiero vivir toda la vida contigo y te voy a cuidar por más problemas que tengas. Que tengas, que tengamos. No sé que decirte. Dime algo por favor…
Al otro lado del interfono solo se oye el silencio. El potero se acerca a este y habla.
PORTERO: Yo al chico lo veo sincero.
En ese momento la chica sale del portal y se lanza en los brazos del chico.
